 En nuestro país escasean cada vez más los empleos. Por eso tanta gente emigra a otras naciones para poder sobrevivir – ellos y sus familias. Otros, que se alegran por tener un empleo, cobran un sueldo de miseria, porque si no se contentan, hay quienes esperan para ocupar su lugar, y así son presas de inescrupulosa y egoísta explotación.
No caben dudas de que hay empleados muy solícitos, muy cumplidores y también muy hábiles en sus trabajos. Son de esa clase de personas, a quienes realmente nadie quiere echar de menos. Guillermo Fuentes tiene razón al decir: “Si logras ser el mejor empleado, verás que tienes los mejores patrones.”
Pero están también los otros, los que solamente piensan en cobrar, pero no tanto en hacer bien su trabajo para merecer un buen sueldo; igual como existen los patrones, que sólo piensan en su propio provecho y no en la necesidad de sus empleados. El economista estadounidense E.F. Schumacher (1911-1979) opinó: “Debe reconocerse, que el ideal de los empleadores es obtener producción sin empleados, y el de los empleados, obtener ingresos sin trabajar.” Me imagino, que de esta manera nadie llega a estar satisfecho, ni con el trabajo ni tampoco consigo mismo.
Donde hay más que un empleado, algunos tratan de hacer mejor su trabajo para conservar así su empleo, mientras otros, se aprovechan del poco control por parte del patrón, teniendo tal vez como lema el conocido proverbio: “El vivo vive del zonzo.” El industrial estadounidense, el constructor de automóviles, Henry Ford (1844-1929) solía decir: “Es peligroso contratar a un oficinista demasiado laborioso, porque los demás empleados se pasarán el tiempo mirándolo.”
Para poder contar con excelentes empleados no sólo hace falta tener un buen ojo y gran experiencia para elegir a la persona adecuada, es decir: capaz, voluntariosa y honesta, sino también debes saber qué es lo que pretendes lograr con tus empleados.
Nadie con experiencia duda, de que para ser buen patrón, previamente había que ser también un buen empleado. Cuando Ivern Ball decía que “me gustó ser mi propio jefe. Lo que no me gustó fue ser mi propio empleado”, evidencia que no pudo ser un buen patrón, porque ser patrón no es sólo dar órdenes y fijarse en los gustos propios, sino también en las necesidades del empleado.
¿Crees, que para los trabajos llamados “pequeños” no necesitas gran capacidad? La escritora francesa Mme de Genlis (Stephanie Félicite du Crest de Saint-Aubin) piensa diferente, porque dice: “Se exige mucha capacidad para los empleos modestos, y muy poca para los importantes.”
Mucho me hace pensar en lo que alguien expresó así: “La mejor manera de apreciar nuestro empleo es imaginar que lo hemos perdido.”
Y a vos, ¿qué te parece?
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