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Recuerdo - siendo pequeño -, que no pude entender en absoluto, cuando unos novios vecinos salieron de la casa para contraer matrimonio en la iglesia, y mi mamá y otras mujeres lloraron. No entendía nada, porque para mí en aquel entonces el casamiento era sinónimo de fiesta: rica comida, postres y tortas. Y ¿para eso habría que llorar?
Eso me recuerda una frase de Mark Twain: “Por qué nos alegramos en las bodas y lloramos en los funerales? Porque no somos la persona involucrada.” Pero estando involucrados en el matrimonio, la “triste realidad” nos muestra, que muchos, que no lloran al comienzo, no dejan de llorar más tarde. ¿Cuál ha de ser la razón? Escuché decir, que “la mujer se casa con la absurda pero firme convicción de poder cambiar al hombre. Este toma esposa con la cándida idea de que seguirá siendo la misma”; y ¡ambos se equivocan!
Posiblemente el concepto de muchos acerca del casamiento está muy lejos de la realidad, porque hay gente que pasa bastante tiempo disponiéndose para la boda, pero nadie se prepara para el matrimonio. Te pregunto: ¿Cuánto tiempo tienes que prepararte para que te recibas como médico, abogado, constructor o pa’í? ¡Años enteros – y en serio! ¿Y cuánto tiempo suelen prepararse para el matrimonio? Poco y con nada de seriedad – ¡al menos es el caso de muchos!
Y si ésto fuera así, daría razón al famoso actor británico, Sir Peter Ustinov, quien dijo: “El infierno es probablemente cuando uno se ha casado mal.” Y ¿qué es casarse mal? No ver a tiempo, con qué clase de persona quieres compartir una vida entera; el no haberte enterado cuáles son sus principios de vida – si es que tiene; el no haberte asegurado si te ama de veras o se ama sólo a sí mismo; el que no se compromete en serio contigo y siempre deja abierta alguna puerta de escape.
Me da risa escuchar algunos consejos chistosos, aunque el tema es más que serio. Dice una mamá a su hija: “Cásate con un soldado. Los militares saben hacer camas, coser y cocinar. Y, sobre todo, están acostumbrados a obedecer órdenes.” – Y la famosa escritora británica Agatha Christie bromea al decir: “Cásate con un arqueólogo. Cuánto más vieja te hagas, más encantadora te encontrará.”
Pero si es cierto, que la mitad o más de los casados ya no viven de acuerdo a sus primeras declaraciones de amor, te darás cuenta, que el tema es más que serio. Compartir la vida con alguien significa: tratar de enriquecerse mutuamente, ayudarse el uno al otro, ser el soporte para el otro – pero en todo momento. En el matrimonio pedimos a Dios, para que ayude que así sea.
Te dejo con la palabra del filósofo francés Voltaire: “La amistad es el casamiento del alma.”
Y a vos, ¿qué te parece?
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1. Escrito por
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, el 13-11-2007 18:27 Hola padre.. realmente esta muy interesante el articulo.. Estoy orgulloso de pertenecer a la Parroquia San Lucas y de tener un párroco como usted. Le felicito.. Voy seguir intercediendo, para que cada vez haya más sacerdotes como usted.
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2. Escrito por LiZ, el 14-11-2007 07:24 Es para refelxionar!!!! Esta muy bueno el articulo. "Compartir la vida con alguien significa: tratar de enriquecerse mutuamente" Compartir con una buena elección nunca se piensa en terminar la relación.. Y bien es cierto que es mucho más serio quien se compromete frente a Dios.. Y lo que Dios une, que no lo separe el hombre.
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