En Paraguay tenemos la costumbre de tomar el mate por la mañana, y si estamos en verano, seguimos luego con tereré. Hay personas, que no paran con eso durante el día – siempre tienen la bombilla cerca de la boca. En regiones con tanto calor como la nuestra es comprensible, que el líquido que perdemos por transpirar, de alguna manera hay que remplazarlo; y la mejor forma es tomar agua, o en este caso, disfrutar del mate o tereré.
Cambia el panorama, cuando alguien remplaza el agua o el mate por el alcohol en sus diferentes formas. Un buen vaso de cerveza o de vino es ciertamente saludable, pero cuando pasas “la raya”, entonces comenzarán pronto los efectos negativos como el alcoholismo - el no poder estar sin eso; se produce un cambio de personalidad en forma de violencia o de inutilidad para el trabajo. Unos cuantos alcohólicos seguramente aplaudan al escritor, dibujante y humorista español Jaime Perich (1941-1995), quien dijo: “El alcohol es malo, pero el agua es aún peor: ¡te mata si no bebes!”
Al no saber limitarse en la bebida, igual como en la comida o con el fumar tal vez uno se olvida de lo que Mark Twain (1835-1910), el escritor estadounidense, expresó así: “El hombre es el único animal que come sin tener hambre, bebe sin tener sed y habla sin tener nada que decir.” Con otras palabras: Con hacer todo eso sin necesidad, te rebajas – incluso por debajo de los animales.
Muchos quieren tomar como chiste el hecho de ser un bebedor, probablemente para tapar la propia impotencia de dominarse. El escritor francés Charles Baudelaire (1821-1867), mismo un alcohólico, escribió: „Un hombre que solamente bebe agua, tiene un secreto que ocultar a sus semejantes.” Parece que no se percata, o él mismo quiere ocultar precisamente su incapacidad de comportarse mejor que un animal.
Algunos dicen, que beben para olvidarse de sus desgracias. En este sentido encuentro simpático lo que se pudo leer en un cartel en un barcito de Madrid: “Si bebes para olvidar, no te olvides de pagar por adelantado.” Pero, volviendo a la seriedad: doy toda la razón al escritor Chesterton quien decía: “Bebed porque sois felices, pero nunca porque sois desgraciados.“
Beber en una fiesta – pública o familiar - es bueno y refuerza lazos de amistad, siempre y cuando respetas los límites. Caso contrario, ocurre lo que Hieronymus Jerôme expresó así: “Brindamos por la salud de otros y arruinamos la nuestra propia.”
Como ves – y eso ocurre casi con todo – también el beber tiene sus dos lados, pero depende si lo haces con sentido o no, con medida o no. Sócrates (470-399a.C.), el filósofo griego, ya dijo: “Los malos hombres viven para comer y beber, pero los buenos comen y beben para vivir.”
Y a vos, ¿qué te parece?
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, el 03-06-2008 20:26 a mi me acaban de decir esa frase de cuando un hombre bebe agua... q fuerte, que escondo entonces?
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