|
Para la mayoría de nosotros es algo natural vivir en una casa – con más o menos lujo, pero un lugar, que de alguna manera es tuyo - con o sin título. Qué desgracia, cuando ves en la tele, que huracanes destrozan por completo viviendas y dejan completamente desprotegidos a muchas familias. Igualmente horrible es ver, que muy pobres se acomodan bajo puentes o en tuberías de desagües. Eso ya nada tiene que ver con una casa; es mas bien para sobrevivir en la intemperie.
La casa puede estar construida simplemente por algunas paredes con puertas y ventanas. Esas paredes, sin embargo, puedes convertir en un hogar, donde te sientes a gusto, donde guardas tu privacidad, donde “reinas” según tu propio gusto. Si es así o no, eso depende mucho de tu forma de ser. “Las inclemencias del tiempo pueden destruir una casa, pero sólo el hombre puede destruir un hogar”, dice René Ocasio Galarza.
Hay algo, que nos preocupa cada vez más: Al menos da la impresión, que muchos dejan los valores de lado: No es ningún secreto que se roba y se ha robado votos en las elecciones. Los asaltos y vejámenes parecen estar al orden del día. La corrupción está en todos los ámbitos de la vida pública. La inadaptación, desobediencia y grosería de muchos jóvenes dentro y fuera de instituciones educacionales es cada vez más patente. Dice el periodista y escritor español Fernando G. Delgado (*1947): “Vivimos en una casa más cómoda, mejor equipada y gestionada que antes, pero con un deterioro profundo en la moral de sus habitantes.” Y con estas conductas estamos destruyendo, no sólo el hogar particular, sino el hogar público, que es nuestra comunidad, nuestro Estado.. Enrique Tierno Galván dice que “todos tenemos nuestra casa, que es el hogar privado; y la ciudad, que es el hogar público”.
Hay una creencia india, según la cual cada uno de nosotros constituye de una casa de cuatro habitaciones: la física, la mental, la emocional y la espiritual. Solemos pasar la mayor parte del tiempo en una sola de ellas, pero si no visitamos las cuatro todos los días, aunque sea para ventilarlas, algo nos falta. Esta “habitación” espiritual es la que asegura el calor hogareño. ¿Cómo? Juan Pablo I decía, que “en casa todos tenemos alguna persona que espera una muestra de nuestro cariño”. Eso también te enseña tu religión cristiana y te anima a practicar. Y quedándonos con lo que dicen los Papas: Juan XXIII decía, que “la paz es la casa de todos”; y se refería a la Paz de Cristo.
Te dejo con un pensamiento del escritor español Antonio Gala (*1936): “Una casa es un lugar donde uno es esperado.” En el cielo tendrás una buena casa, y es Cristo mismo que allá te espera con brazos abiertos.
Y a vos, ¿qué te parece?
Vistas: 132
|
- Por favor, mantenga el tópico de los mensajes en relevancia con el tema del artículo.
- Lenguaje inapropiado será borrado.
- Por favor, no use los comentarios para promocionar su sitio, ese tipo de mensajes serán removidos.
- Aségurse de *Recargar* la página para mostrar un nuevo código de seguridad antes de cliquear 'Enviar', en caso de haber ingresado un código incorrecto.
| |