Seguro que habrás hecho la experiencia, de que es muy fácil juzgar a
otro: a su persona, sus actos – y eso con mucha rapidez. Cuando ocurre eso así
tan de prisa, mayormente la condena del otro es bastante injusta, porque, para
sentenciar con equidad, hay que conocerlo al otro – y muy bien.
Seguro que habrás hecho la experiencia, de que es muy fácil juzgar a
otro: a su persona, sus actos – y eso con mucha rapidez. Cuando ocurre eso así
tan de prisa, mayormente la condena del otro es bastante injusta, porque, para
sentenciar con equidad, hay que conocerlo al otro – y muy bien. El escritor
francés Antoine de Saint-Exupéry tiene mucha razón al decir, que “es mucho más
difícil condenarse a sí mismo que juzgar a otros”. La razón va en la siguiente
dirección: Te conoces mucho mejor a ti que al otro, además tienes mucho más
consideración y excusas contigo mismo que con el otro – o ¿me
equivoco?
Parece que da gusto condenar al otro, porque de esta manera vos te quedas
por encima de él, sos mejor – así lo crees. Séneca, el gran filósofo romano,
dijo hace tantos siglos: “El que condena rápido, está cerca de condenar con
placer. El que castiga demasiado, está de castigar
injustamente.”
Aparte de que da gusto expresar condenas para el otro, muchas veces la
envida tiene algo que ver en eso; tal vez porque que el otro ha logrado más, o
porque ahora es más exitoso. Otro francés conocido, La Rochefoucauld, dijo: “Los
espíritus mediocres condenan casi siempre todo aquello que sobrepasa su
alcance.” Vale la pena que te analices, si no eres demasiado rápido con el
“bajar la caña” al otro, aunque tiene mejores razones que
tú.
Habrás escuchado el proverbio que reza: “Una cadena es tan fuerte como su
eslabón más débil.” Eso mismo pasa con la calidad de una comunidad; de modo que
si tú debilitas a alguien con tu condena, sobre todo cuando esa es injusta,
haces daño a todos. Por eso dijo el escritor francés La Bruyère (1645–1696): “Cuando un
hombre inocente es condenado, el hecho afecta a todos los
hombres.”
Ciertamente hay personas y actitudes que merecen una condena, porque hay
claramente maldad. Pero toma bien
en cuenta lo que dice un Refrán mexicano: “Merecen reprobación quienes hacen el
mal, pero mayor condena merecen aún los que, pudiendo evitarlo, no lo evitan.”
Mal no es solamente lo que pudiera cometer, sino también está muy mal no hacer
nada para evitarlo.
Sea como fuera: la última instancia para condenar o no es Dios y la
conciencia, a través de la cual El te habla. El teólogo Leonardo Boff
escribió: „Podrán apuntarse mil dedos contra
nosotros para condenarnos, para destruir nuestra honra, para desfigurar nuestras
intenciones, para anular nuestras prácticas. Pero si nuestra conciencia no nos
condena, nadie nos condena.”
Te dejo con una frase del escritor británico Graham Greene (1904-1991):
“Todo niño viene al mundo con un cierto sentido del amor, pero depende de los
padres, de los amigos, que este amor salve o
condene.”
Y a vos, ¿qué te parece?
Vistas: 80
|
- Por favor, mantenga el tópico de los mensajes en relevancia con el tema del artículo.
- Lenguaje inapropiado será borrado.
- Por favor, no use los comentarios para promocionar su sitio, ese tipo de mensajes serán removidos.
- Aségurse de *Recargar* la página para mostrar un nuevo código de seguridad antes de cliquear 'Enviar', en caso de haber ingresado un código incorrecto.
| |