El sábado 9 de agosto se ha celebrado la Santa Misa por la innauguración de nuestra Casa Central en el Barrio San Roque. Estuvieron presente muchisimas personas entre amigos, familiares, hermanos de trabajo apostólico, seminaristas de la Diócesis y miembros de la Comunidad Sacerdotal de San Juan (esta es la comunidad que nos habian recibido en su casa cuando la Fraternidad de Vida de la Comunidad Misionera de jesús apenas comenzaba).
Fue una noche solemne en su celebración eucarística y esplendida por la presencia de tantas personas que nos acompañan en este trabajo de una u otra manera.
En un principio la Santa Misa debería ser presidida por Mons. Rogelio. Sin embargo,por inconvenientes de salud, no pudo asistir. Aún así estuvo presente el asistente eclesiástico de la CMJ, el Pbro. Carlos Urrutigoity , fundador y moderador general de la Comunidad Sacerdotal de San Juan quien celebró la Eucaristía.
Mons. Rogelio, empero, ha enviado una carta a la Comunidad con motivo de la innauguración cuyo texto transcribimos más abajo.
¡Que Dios les bendiga a todos! Es la expresión de alegría que sale con mas espontaneidad de nuestro interior. Muchas gracias a todos nuestros benefactores que hacen posible esta obra y que nos ayudan con sus oraciones y aportes.
Jorge Miguel Martínez
Moderador General
Comunidad Misionera de Jesús
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Este es el texto de la carta de Mons. Rogelio Livieres:
Me dirijo a todos los presentes con suma alegría para
inaugurar oficialmente la Casa Central de la Comunidad Misionera de Jesús, sita
en el Barrio San Roque de nuestra amada ciudad.
Quiero expresar en esta oportunidad al Señor de la Viña mi
más profundo agradecimiento por los abundantes frutos de intensa evangelización
que Él mismo está suscitando en nuestra Diócesis. La presencia del Señor se
traduce efectivamente en el aumento constante de vocaciones al sacerdocio, a la
vida religiosa y a la santidad de los fieles. En particular, quiero destacar
hoy el surgimiento de nuevos modos de vida comunitaria, entre las que se
desarrolla esta nueva familia misionera de hermanos y hermanas.
La Diócesis se ha visto enriquecida por el aumento en esta
comunidad del número de los candidatos al sacerdocio que estudian en nuestro
Seminario Mayor, por el surgimiento de personas, especialmente mujeres, que
manifiestan el deseo de consagrarse en la entrega del celibato apostólico y,
finalmente, el cuidado y esmero en la formación humana, espiritual e
intelectual de los miembros según la integridad de la fe católica tal como la
transmite el Magisterio de la Iglesia. Como resultado feliz de todo este
desarrollo, florece entre ustedes un serio apostolado coronado por una vida
litúrgica cada día más plena.
Con respecto a la importancia y al beneficio que tienen, para
la Iglesia toda, los nuevos movimientos y comunidades, quisiera citarles a su
Santidad, Benedicto XVI. Decía el Papa en la Solemnidad de Pentecostés del año
2006: «La multiplicidad y la unidad van
juntas en el Espíritu Santo. Él sopla donde quiere. Lo hace de manera
inesperada, en lugares inesperados, y de formas que antes no se habían
imaginado… El Espíritu Santo quiere vuestra multiformidad, y os quiere para el único
Cuerpo, en la unión con los órdenes duraderos de la Iglesia, con los sucesores
de los Apóstoles, y con el sucesor de san Pedro».
Por todo lo ya dicho, me alegra profundamente promover en la
Diócesis la multiplicidad de propuestas apostólicas y deseo que sigan ustedes
creciendo según la voluntad de Dios, para la salvación de las almas.
En la liturgia de hoy, proclamamos en el Evangelio según san
Mateo el momento en el que Jesús camina sobre las aguas. Quiero hacer mía la
expresión de Jesús: «Habete fiduciam, ego
sum; nolite timere!». «¡Ánimo, no
teman, que soy Yo!» (Mt 5:14). No teman seguir adelante y cumplir con
aquello a lo que Dios los ha llamado y confirmado por mi aprobación. No teman
anunciar el Evangelio y dar testimonio de la verdad. No teman las dificultades
y contradicciones. Porque el Señor está con ustedes.
Reciban mi bendición, ustedes y todos sus familiares, amigos
y benefactores. Bendigo también a esta Casa y ruego al Señor para que pronto
pueda venir personalmente a bendecir de un modo especial su nueva capilla.
Sigan formando hombres y mujeres al pie de Jesús Eucaristía, en obediencia y
unión de amor con sus superiores, capellanes y Obispo.
Ciudad del Este, 9 de agosto de 2008.
Rogelio Livieres
Obispo de Ciudad del Este
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