Hay cosas en la vida que se pierden y a veces ni cuentas nos damos; pero es importante ver que a veces aquello que perdemos nunca más podremos recuperar.
En estos tiempos, en que la comunicación con todo el mundo es cada vez
más fácil, te enteras también de todo tipo de cosas. Avisan, que un niño se
perdió – no se sabe si simplemente se extravió o fue secuestrado, lo que es cada
vez más frecuente. Comunican, además, que en otra parte del mundo algunos
alpinistas se perdieron a causa de mal tiempo y tormentas de nieve. Otros se
fueron al río para darse un chapuzón – y desaparecieron, probablemente para
siempre.
No solamente podemos desorientarnos en caminos desconocidos o perder a un
ser querido, tal vez por un accidente; aparte de la pérdida de personas puedes
perder tu dinero – o juntamente con tu billetera o por mala inversión o por un
pésimo negocio.
Eso no es todo. Hay mucho más que realmente puedes perder. Napoleón
Bonaparte (1769-1821), el Emperador de Francia, dijo una vez: “Podemos recuperar
el terreno perdido, el tiempo perdido, no.” Y ¿quién no ha perdido alguna vez su
tiempo – tal vez por haragán, por perezoso, por no querer trabajar o estudiar,
por preferir jugar o pasar el tiempo con amigos? Y es muy cierto, que el tiempo
perdido, casi nunca puedes recuperar.
Y ¿qué te parece la idea de César Cantur quien dice: “El honor es como la
juventud: una vez perdido no se recupera.” En épocas, en que los robos, la
violencia y los desfalcos están al orden del día, podrías creer, que algunos no
pueden perder nunca el honor, simplemente porque jamás lo han tenido. Si no, una
vez perdida la decencia, lo demás es fácil, porque ya no cuesta, por lo visto,
asaltar a otros, lastimarlos y quitarles sus cosas. Goethe, el gran pensador y
poeta alemán, se expresó así: “Riqueza perdida, algo se ha perdido; honor
perdido, mucho se ha perdido; valor perdido, todo se ha
perdido.”
Con eso nombra otra cosa, que conviene no perder: el valor. No es fácil
tampoco, porque después de haber sufrido un fracaso – en el trabajo, en el
deporte, en una relación personal – recuperar suficiente valor para comenzar de
nuevo y no quedarse como paralizado, esa es cosa de valientes. En este sentido
dice Alejandro Casona, que “vale más sembrar una cosecha nueva que llorar por la
que se perdió”.
Cuando Armand Salacrou (1899-1989), un comediógrafo francés, decía que
“un hombre sin recuerdos es un hombre perdido”, seguramente pensó en aquellos,
que no se acuerdan o no quieren acordarse de sus propias raíces, y por eso andan
como perdidos, sin seguridad de sí mismos.
Te dejo con un pensamiento de Archibald Joseph Cronin (1896-1981), un
novelista escocés: “El infierno es haber perdido la esperanza.” – Pero si estás
con tu Dios, siempre hay perspectivas!
Y a vos, ¿qué te parece?
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